No tengo derecho a decir o hacer nada que menosprecie a un hombre ante sus propios ojos. Lo que importa no es lo que yo pienso de él, sino lo que él piensa de sí mismo. Herir a un hombre en su dignidad es un crimen.
La prueba de que existió el principito es que era encantador, que se reía y que buscaba una oveja. Si alguien quiere una oveja, es una prueba de que existe.